Seguridad para usuarios de internet

Hoy en día, hay millones de personas que usan de manera habitual y diaria Internet, ya sea para su trabajo, su ratos de ocio, o como método de consulta. Entre estas opciones, puede darse que el usuario tenga que realizar algún tipo de operación en donde se le requiera aportar algún dato personal e incluso bancario.

Es por este motivo que se debe actuar con precaución, dado que existen personas y plataformas que se lucran de usuarios que no han tomado todas las medidas de seguridad posibles a la hora de navegar en la red.
Con estas premisas, intentaremos desde esta web, aportar a los internautas algunas medidas que se pueden tener en cuenta, así como consejos e información sobre las estafas más comunes que circulan por Internet.

¿Qué tipo de malas tretas son las más habituales en webs de préstamos y créditos?

Como en muchos servicios online, existen personas amigas de lo ajeno, y que se lucran malogrando a internautas. Veamos cuáles son algunas de esas técnicas:
• Por un lado, el usuario debe tener muy en cuenta en qué web está navegando. Debe comprobar la fiabilidad y seguridad de la misma.
• Otro de los datos que se deben comprobar es que tenga el protocolo de seguridad (https) a la hora de introducir datos personales o bancarios.
• Ninguna entidad financiera pide pagos por adelantado. Por lo que, si en algún momento recibe algún mail o SMS pidiendo un dinero anticipado para completar la solicitud de crédito, etc. no debe caer en la trampa.

¿Cuáles son los engaños más habituales en la red?

Para continuar, vamos a mencionar cuáles son aquellas artimañas con las que algunos profesionales que obran con mala ética, conocidos como hackers, pueden hacer peligrar la seguridad de los internautas:
Fraude Nigeriano: es un método de estafa muy común. Se basa en que un usuario (la víctima en este caso), recibe un mail de unos supuestos trabajadores funcionarios de Nigeria. Los cuales se ofrecen para cobrar un dinero que el usuario tiene retenido en este país, y no puede cobrar. Todo ello, a cambio de un porcentaje del mismo.

Pagos anticipados por préstamos o tarjetas de crédito: ya lo mencionábamos anteriormente. En este ejemplo, es una entidad bancaria o financiera la que se pone en contacto con el internauta para comunicarle que debe realizar un pago previo por el préstamo que quiere que se le conceda.

Falsas loterías: muy similar a los ejemplos que preceden este punto: el usuario en cuestión recibe un mail donde se le informa que es el beneficiario de un boleto de lotería premiado. Eso sí, para darle un poco de credibilidad, muchas veces se hacen pasar por ejecutivos de la compañía Microsoft. Para poder cobrar el premio de este, deberá abonar una cuota para costear los envíos.

Phishing o suplantación de identidad: esta tipo de fraude está considerado como el más extendido de Internet. Su modus operandi reside en obtener información personal de los internautas a partir de avisos de hackeo. Para más tarde, poder utilizarlos en actividades ilegales.

Fraude sobre SMS y llamadas: este otro tipo de estafa se desarrolla por teléfono o mensajes de texto. Las víctimas reciben una llamada o un SMS en el que una supuesta persona conocida necesita de su ayuda. Pese a que el motivo real sea aprovecharse económica de ella. En otras ocasiones este timo “muta”, y se basa en cobrar aquellas llamadas y mensajes que se reciban en móviles ajenos.

Robo de datos a través de webs falsas: es otra de las estafas más comunes que hay. Un internauta está buscando una web en concreto, y en vez de acceder con el link real de esta, encuentra una web falsa pero con el mismo nombre y datos. Eso puede ocasionarle un robo o clonación de sus datos personales.

Falsas donaciones o ayudas solidarias para colaborar con desastres naturales: en esta ocasión, el timo se genera cuando alguna parte del mundo se ve asolada por alguna catástrofe natural. Es en ese momento cuando ONGs y otras plataformas comienzan a recaudar fondos para ayudar a solventar los daños de la catástrofe. A esta “recaudación” también se unen aquellas entidades fraudulentas que intentan aprovecharse del mal ajeno.

Estafas de viajes: otro de los grandes clásicos del fraude en Internet. Como en casos anteriores, el usuario recibe en su bandeja de entrada un correo con una suculenta oferta de un viaje que, si quiere disfrutarla, deberá pagarla ese mismo día.

Ponzi o inversión de dinero en un negocio falso: con esta estafa se cambia un poco lo visto hasta ahora. Y es que esta se basa en engañar a una persona acerca de un supuesto nuevo negocio, el cual precisa en ese momento de financiación para llevarse a cabo. Sin embargo, este usuario se verá recompensado cuando la supuesta empresa consiga beneficios. Algo que es una total mentira.

Hazte millonario rápido: es la clásica estafa en donde se le ofrece a un internauta la posibilidad de conseguir una gran suma de dinero semanalmente sin tener que realizar ningún trabajo.

Compras online: por último, este timo se ha convertido en uno de los más habituales, por el gran apogeo que están viviendo las empresas con su comercio en la red. En este caso, los estafadores se lucran vendiendo artículos inexistentes y/o robando o clonando los datos bancarios y personales de los usuarios.

¿De qué manera se pueden prevenir riesgos en Internet?

Cerrar la sesión: puede que suene a obviedad, pero es uno de los mejores consejos que se pueden ofrecer. Cerrar la sesión en aquellas aplicaciones o cuentas supone la seguridad de que aunque otros usuarios accedan con el mismo dispositivo a ellas, no tendrán acceso a tu cuenta personal.

Contraseñas difíciles: como en muchísimos sitios te piden, complicar la contraseña de tus áreas privadas, les complica el trabajo a los hackers. Por eso es recomendable intercalar números y letras, mayúsculas y minúsculas, caracteres alfabéticos con otros simbólicos, y no escribir una contraseña menor a 6 dígitos.

Por otro lado, es recomendable que las contraseñas no sean guardadas en blocs de notas online, en la nube, o en cualquier otra plataforma que pueda ser hackeada y descubierta online.

Cambia la contraseña cada poco: además de cumplir los pasos anteriores, debemos evitar quedarnos con la misma contraseña para siempre. Hay que intentar cambiarla de forma periódica. Es decir, cada tres meses más o menos.
Utiliza navegadores seguros: por otro lado, es recomendable que a la hora de navegar por Internet se utilicen navegadores con más protocolos de seguridad, como Chrome, Firefox o Safari.

Precaución con las descargas: otro de los puntos que el usuario debe tener en cuenta, para prevenir cualquier tipo de riesgo de intrusión en su sistema, son los programas de descargas de archivos. Estos al utilizarse y bajarse archivos, pueden contener programas o elementos dañinos que se instalan en el sistema del ordenador y pueden conseguir infectarlo o robar datos del mismo.

Mantente alejado de webs de contenido dudoso: si en algún momento tu navegador te alerta de la baja fiabilidad que tiene una web, hazle caso. Pues algunas pueden contener elementos dañinos que acaben afectando al sistema de tu ordenador si consiguen instalarse en el mismo.

Precaución de los archivos adjuntos en mails desconocidos: si se recibe cualquier mail cuyo remite sea un obvio desconocido, o un evidente timo, debe borrarse sin abrirse. Ya que su contenido puede conllevar la intromisión de algún virus en el software de tu ordenador.

Mantén actualizado el antivirus y antispyware de tu ordenador: uno de los grandes mitos de la comodidad del usuario es que si tienes instalado en tu sistema un antivirus o antispyware ya estás totalmente protegido. Y eso no es del todo así. Ya que debes actualizar estos programas para que estén al día de las novedosas amenazas que pueden sufrir los sistemas.

Ten al día tu sistema operativo: al igual que en el anterior punto, sucede lo mismo con los sistemas operativos. Los cuales también se deben de tener actualizados para evitar los máximos fallos de seguridad que se puedan plantear.

Se discreto en cuanto la información que proporcionas en la red: otro de los puntos clave que se debe intentar llevar a cabo en la red, para intentar ser hackeado más fácilmente, es evitar proporcionar información personal en redes sociales u otras plataformas online. Tales como: dirección del domicilio, número de teléfono, e incluso fotografías que puedan desvelar cualquier dato personal.

¿Qué precauciones se deben tomar a la hora de comunicarte con otros en la red?

• Aunque se lleve tiempo entablando conversaciones con alguna persona que se haya conocido a través de Internet no debemos nunca fiarnos de ella. Ya que no tiene porqué ser quien dice ser.

• Pese a que hay que ser precavido, y andarse con pies de plomo en lo referente a las relaciones online, el hecho de no conocer o relacionarse con una persona de forma física puede conllevar que se le falte el respeto de cualquier manera.

• Nunca se debe intercambiar información personal entre usuarios de Internet como: correo electrónico, número de teléfono, nombre del trabajo o de colegio, dirección de residencia… puede poner en riesgo la seguridad del propio usuario.

• Evita quedar con cualquier persona que hayas conocido a través de la red. Ya que, como explicábamos previamente, nadie puede confirmar que esta sea quien dice ser. Y puede poner en peligro tu seguridad.

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